Las cosas que ví, los sentimientos que me encontré descubriendo, la gente que estuve acompañando y encontrando después de mucho tiempo físico, los colores y abstracciones, las historias, y sin más, los ojos, y abrazos que fui dando y recibiendo, me colmaron de tal forma que callaron mi voz.
Quizás haga falta digerir... quizás me haya quedado muda, para dar lugar. Quizás no sea un atrofie de declaración o muestra, sino una apertura, o no! no sé.
Por lo pronto, mi camino sigue, arraigada a la tierra, volando con los astros, a travez de las dificultades como dice mi mochila, latiendo con la vibración del paso, besando cada mundo, cantando y bailando rompiendo mis miedos.
Las fotos son de hoy, en San Cristobal de las casas.