Nos llevaron hasta la frontera entre los estados de Chiapas y Tabasco. Ahí fue donde después de corregir un montón mi cerebro dí con el teléfono de mi papá.
El lugar horrible, como toda frontera... ya quería irme, que nos levantaran! Parece que en éste lugar hay tráfico de drogas y andá
a saber de que cosas más, por suerte al ratito nos levantó un verdaderísimo trailer enorme! donde me tube que medio esconder en la cabina donde duerme el conductor, para pasar por la frontera Tabasco, Campeche... no me gusta que se me note tanto que soy extrangera, gueeeeeeeera me dicen por la calle, buena onda, pero gueeeeeeera gueeeeeeeera...
Parece que hay tanto control porque hay mucho ilegal por acá...
Y así fuimos llegando a Champotón, donde José, el conductor descargó parte de sus 25 toneladas de verdura, al rato, otra vez a la ruta. Yo cantaba para mi, Hermetica, conducieeeendo mi camiooooooooooon estoy viendo asomar el soooooooool! jajajajajaj que épocas...
Es un hermosísimo pueblo rico, limpio, e iluminado por el ameno sol de invierno que calienta como si fuese primavera, yo todavía con resaca del frio de San Cristobal de las Casas, que me dijeron que en éstos días empeoró.
La mini ciudad, está amurallada, porque en la época de la conquista los españoles tubieron que defender la ciudad de los piratas Ingleses que se querían apropiar de éste puerto de mercancías valiosas como el azúcar. O sea...
Hay bocha de hoteles, pocos hostales y carisimos, parece que si, es así más al éste y sur, más caro todo. Hostal Monkey: 90 pesos la noche... pero con desayuno e internet, al que casi no entré...
Ahí conocimos a los artesanos y ya tenemos tres lugares para elejir donde dormir desde mañana.
Hubo espectáculo de musicos y otros de tambores y malabares de fuego, buenísimo.
Y a dormir...
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