domingo, 30 de noviembre de 2008

21.11.08 Zona arqueológica de Palenque.

Ayer me fui a dormir a Palenque, en la posada pacha'n-ka'n.
Me despertaron los gritos de los señores que abajo, en la calle, anuncian junto a las combis el próximo viaje a las ruinas o a la playa... ruiiiiiiiiiiiiiiiiinaaaaaaaaaaaaaaaaaaas!!!!!!!!!!
Yaaaaaaaaaaa ya voyyyyyyyyyyy! para un poco que me desveloooooooooo jajajajajjajaj
La ducha caliente estuvo riquisima. Es groso cómo uno empieza a valorar cosas que cotidianamente no valora, como tener agua caliente... o almohada... es más, después de unos días durmiendo con la cabeza apoyada en algúna ropa, en la carpa, (tienda de campaña o casa de campaña, como quieras llamarla) me costó acomodarme en la esponjosa almohada que ofresen en la posada...
Preparé todo y me fui al panchán a ver como taba la cosa... pero no che, no se vende nada, y no sé... la onda no esta buenísima como cabria de esperar en medio de la selva, muy hippie todo... nono, así que como le debia unos pesos al tico, decidimos despedirnos del Panchán yendo a ver las piramides de Palenque.

Entrada al parque nacional de Palenque: 20 pesos.
Entrada a la zona arqueologica de Palenque (que queda dentro del parque): 50 pesos.
Hermoso camino de carretera serpenteante entre la frondosa selva de Palenque. Respirando oxigeno, llenando la suela de tierra, una que traspasa y llega a donde tiene que llegar, esa energia! y la mirada de horizonte de verde.
Al final del tramo una camioneta tubo la amabilidad de acercarnos a la puerta atestada de puestos de artesanias del lugar y yo sin un peso más...

Al entrar firmé en el libro de visitas, con mi nombre y la fecha, y abajo, con el nombre de mi papá y la fecha de mañana que es su cumpleaños gregoriano! 67!!!
La zona arqueológica es solo un 5% de la población maya de Palenque que existió al rededor del 600 d.C. el 95% restante está todavía enterrada bajo la selva extensa...
Le pregunté al señor que poqué no desentierran la ciudad... y me respondió que por falta de presupuesto y también porque sería destruir un impresionante pulmón de vida. Y es verdad... pero que lástima...


Todos los edificios me impresionaron, subí a todos los que se permitia el acceso. Ya pondré las fotos, cuando una compu me lo permita! me lea mi usb!!!!
Fue realmente emocionante ver por fin los glifos, los simbolos mayas con los que contaban y median el tiempo, los ciclos, el movimiento del universo en su mirada cósmica y astral, para entender la tirra, el clima, la siembra, la lluvia, esas olas que van y vienen...


Los dioses, la vida, el inframundo, la muerte, que como me enseñan una vez más, es uno de los escalónes de la existencia del alma que trasciende el cuerpo y con esto, lo material.
Hablando de escalones, uf! cuantos! jajajaj, subí esos que otras manos llenas de cielo crearon...
Recorrimos despacio y volvimos pasando por el museo, donde las piedras aún más frias descanzan con la mágia en espera. Vasijas, estelas, esculturas... impresionante.
De vuelta, armé todo otra vez en el Panchán y despedí al tico, que se quedó una noche más a probar suerte, yo a la posada de Palenque, del pueblo... a dormir esperando los gritos de los que nombran a las ruinas.

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