lunes, 15 de septiembre de 2008

12.09.08 Viaje a Liberia. Costa Rica.

12 de Septiembre


Tuve una pesadilla horrible. Así de miedo total, como hacia mucho que no tenía…
Hoy como a las 17 hs. Fuimos Zoraida y yo a San José, para tomar el bus que nos llevo después de como 6 hs a Liberia, la capital de la provincia Guanacaste.

En la parada de buses de San José nos estaba esperando Fabián, su hijito hiperactivo de unos 8 años. Le compre un súper donut de chocolate y al bus! Unos 4000 colones y arriba. El bus estaba repleto, había incluso gente que viajó de pie, entre ellos una pareja jóven con un bebé. Zoraida le cedió el asiento a la mamá, que se sentó con el bebé al lado mío y yo con Fabián.

Fabián, no paraba de hablar jajajaj, muy pero que muy divertido! Pero claro… era de noche y las luces del bus se apagaron invitando a soñar, y la chica con el bebé tratando de dormirlo… Así que en un momento, cayó, cayo sobre mi! Yo feliz… zzzzzzzz y llegamos a Liberia.

Eran como las 24 hs. La casa de Zoraida queda a diez cuadras de la estación. En el medio del recorrido hay que pasar por “el barrio de los acostados” llamado así por Zoraida para evitar que Fabián diga que ahí esta la gente muerta, o el cementerio. En estos días pasamos muchas veces por ahí y siempre, indefectiblemente Fabián me agarró de la mano, con su manita.

El barrio me recordó al Jaguel o Monte Grande, con sus calles de tierra, sus veredas angostas, sus casas y siempre con gente en la calle.

En realidad no es casa de Zoraida, sino de la abuela Antonia que cuando me saludó con un beso, me hizo mimito en la espalda con la mano, y me sonrió mostrando las arrugas de vida. En la casa también vive Caroline de 15 años, hija de Zoraida, la mamá, y una de sus sobrinas, Natacha. También vive un señor que nunca me presentaron, que vi poco, de pasada, mudo, con cara de buena gente.

Vimos un poco de tele, propaganda del Chavo, de Pasión de Gavilanes, de documental de mariposas y de Futurama, Antonia miraba como contenta de tanta visita con ganas. Ellos comieron arroz con frijoles (yo había comido algo en el bus) y a dormir! En una cama de plaza y media, sobre un colchón blando, como una diosa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es buenisimo eso de compartir una tipica casa de familia costarricense con sus costumbres, sus familiares anexados, su television y sus comidas... Ahi es donde realmente uno aprende y conoce un pais: En su vida diaria y cotidiana. Hermoso!!!