lunes, 15 de septiembre de 2008

13 y 14. 09.08 Liberia y Playa del Coco. Guanacaste. Costa Rica.

13 de septiembre

Tempranito arriba. Fui con Fabián a la pulpería (modo chino, paqui, badulaque), compre café, pan, jalea de guanábana (anótese como otra adquisición a la lista de nuevas fiables adicciones), manzanas y agua. Volvimos y desayuno enorme.

Al rato me acompañaron a Liberia, desde donde me fui a “Playa del coco”. Charlé todo el viaje de una horita con dos Nicaragüenses.

La playa del coco es chiquita, es paya del Pacifico, la arena es negra, pero no tan oscura como la de Cahuita, el agua no es transparente,sino color barro, pero tiene una temperatura agradable.
Fui con mis artesanías, y por primera vez en el viaje me puse a vender. No en la playa, porque había poca gente, sino en un árbol, frente a un negocio de souvenirs (jijiji).

Estaba muy nublado y no hacia ese calor sofocante en el que uno piensa cuando dice “Centroamérica”, así que esa cualidad se la voy a dar a “Caribe” desde ahora y hasta que alguna circunstancia me lo niegue. Por ahora en todo Costa Rica (obviando Cahuita que esta en el Caribe) clima primaveral, calorcito súper soportable y a la noche tapadita (téngase en cuenta que soy friolera…)

Pararon como cinco personas. Un señor gordo, pelado, estadounidense y con cara de “soy feliz, estoy de vacaciones y me las merezco” me pago 6 u$s por un collar. Al rato paso una señora bajita, ella no me compró nada pero me dijo que le gustaba mi trabajo. Yo feliz.

De paso lloviznaba constante, pero no molestaba, mucha humedad pegote… hasta que las nubes no soportaron mas la opción de dejarse caer y flllllllllffffffffffffffff se largo con todo! Gruesas y panzonas gotas se tiraban del cielo, fuertes, decididas, liberadas de la oscuridad tupida de las nubes, como apuradas por llegar a empapar a la tierra, contribuyendo en la transformación de tierra a barro, a charco, al emanar de ese olor.

Rápido junte todo, que ya había despatarrado por ahí y me fui bajo techo a observar, a pensar en ellas, a perderme en el espectáculo de la lluvia. Como tormenta tropical! Pero como advertí a mi señora madre, sin huracanes, terremotos, maremotos, tsunamis, ni Nyarlatothep. Bajo la temperatura, toda pegote parecía que mi piel succionaba las minúsculas gotas que se hamacaban en el aire levitando.



Todo se volvió más verde, más marrón, con más ruido, más hidrogeno, jajajajajj. Al rato paró, no podría decir cuánto tiempo pasó, y yo volví a mi lugar pero esta vez no vendí nada, pasaron los Nicaraguenses y me dejaron un Power Rade, una bebida azul con montón de minerales. Riiiiiica!!! Y un chico que estaba por ahí ofreciendo a los turistas internet me regaló una caja de tergopol (forexpan) con arroz y frijoles que compartí con un perro callejero jejej, es que no podía dejarlo sin nada! Me ponía una carita...

Al rato se largó otra vez y duró mucho más. Me metí en internet y estaba pensando en quedarme a dormir ahí, para evitar el viaje en bus con esa lluvia…

Pero al rato paró, le dejé mi caja de artesanías a la chica de internet y me fui a la playa a ver el atardecer rojo y blanco. Me acompañaron un coro de pájaros sedientos de protagonismo.

Bus y Liberia. Vinieron a buscarme Zoraida, los dos hijos y la sobrina, y fuimos al centro de Guanacaste, a una plaza frente a una iglesia blanca con unas letras negras que resaltaban conmemorando los 187 años de independencia Española.


En la plaza, el árbol que le dá nombre a Guanacaste y en el medio, una glorieta (no se si se llama asi…) octagonal. Seis nenes jugaban, entre ellos Fabián. Me senté en uno de los escalones que subían a la Glorieta y observe callada, tratando de hacerme invisible para no molestar. Entre ellos se trataban de usted, siempre uno dirigía, pero armaban los juegos entre todos y con nada, con imaginación.
Al rato Zoraida gritó que nos vayamos. Vino Fabián adonde estaba y con el otro chiquito de unos tres años, que me abrazó y me dió un piquito para despedirse. Yo chocha, soportando la extrema emoción.

De vuelta a casa tuvimos que pasar por “el barrio de los acostados”, pero no paso nada por suerte. Fabián iba a cococho (upa por la espalda) y yo le hacia de caballo. Chocorón, chocorón, chocorón chocorón chocoróooooooooooro, chóro roró, chóro roró, chóro rorórororóooooo jajajajja y a dormir!






14 de Septiembre

Tempranito arriba. Mi intención era ir a otra playa, a Tamarindo. Fui a la estación de buses y no me pude despertar, estaba todo nublado y no pude. Me tome un caféco y esperé a ver como se iba el bus que no me tomé, que placer. Algunos miran un rato el helado antes de comérselo, a mi me gusta dar la vuelta y verla. Volví a la casa de Zoraida y a dormir un rato mas, hasta las 10.30 hs. En esas tres horas soñé cosas fantásticas que me dibujaban alegría en el alma. Sonorizaba mi inconsciente la radio que puso la abuela Antonia, de salsa y baladas viejas, bien viejas. Salido de la realidad. Espectacular. Desde ahí no paro de pensar en la palabra “realidad” y en lo tan errado que esta el diccionario a veces en encapsular las palabras y no dejarlas volar.

Me desperté y jugué un buen rato con Fabián, saqué fotos e hice pulseritas para todos. Sentada en un sillón de una casa de Costa Rica. De vez en cuando se acercaba un chico al portal y pedía un helado, que se sacaba del freezer y se cobraba. Había sabor chocolate o gelatina. Triunfó el de gelatina, de lejos.
Se largó a llover fuerte. Techo de chapa y yo feliz. Como a la una, arroz y frijoles que no quise por falta de hambre. Como a las 15 hs volvieron Zoraida y la mamá y comieron. Yo ahí ya hubiera comido, pero no me invitaron, seguramente pensando que había comido con las nenas.

Seguía lloviendo pero había que ir a Liberia a tomar el Bus… y fuimos. En Guanacaste se camina despacio, tranquilos son los transeúntes, a paso pausado van, y si llueve? Pos también. Me empapé!. En la estación de buses hice lo que pude para acomodarme aunque no tenia ya ropa, ni limpia ni seca. Me tome un té con leche bien caliente y empanadas, con Fabián.

A las seis salió el bus a San José. Fabián durmió con migo la mitad del viaje. Llegamos y nos despedimos. Me fui a la casa de Pamela.

1 comentario:

Unknown dijo...

Molt interesant aquest blog!
M'agrada moltíssim!
Ai... et trobo a faltar, encara que sàpiga que puc parlar amb tu a partir de redes inalámbricas inespecificas...
Espero que sigas así de bien, y disfrutes, como cada día, tu gran viaje encantador.
T'estimo molt

la sareta