jueves, 6 de noviembre de 2008

04.11.08 Oaxaca. Monte Albán

Hoy fui a Monte Albán con dos Italianas que duermen en mi misma habitación. Sara y Julia. Una masa de gente.
Fuimos con Minou y Luis, los cinco a desayunar. Buenísimo. Después las tanas y yo al bus.
Montalba fue el Español que se adueñó de la ciudad Zapoteca de la que hoy se ven las ruinas. En realidad, no se sabe como se llamaba verdaderamente... se perdió su nombre, y ésto me lo dijo un mestizo Zapoteca que trabaja con artesanías y se las vende a los turistas que van a visitar la casa de sus ancestros. Me despierta un sentimiento raro, que todavía no sé explicarme.
Las construcciónes son de diferentes años y épocas, prehispanicas y post. Aprovechando su asentamiento e imposición de la religión Europea, Montalba alzó hasta un palacio Sacerdotal... pero respetando la posición de las demás casas, direccionadas hacia los cuatro puntos cardinales.
Hay tótem, uno como obelisco por su punta, pero de unso dos metros. Otro que se utilizaba como reloj, para estudiar el cosmos, las rotaciones, las estaciones, la siembra, los astros y su clarísima afectación en el planeta. Un tercero en forma de placa ergida, de piedra tallada, hermoso.
Desde éste mágico lugar se observa un paisaje rico. Montañas verdes y marrones con lineas de siembra y carreteras entre casas bajas allá tapizando dulce las llanuras Zapotecas y los cerros más cercanos, pero lejos.
Acá el sonido es hueco y se hace viento. Se escucha limpio y pesado de silencio.
Así suenan mis zapatillas en éste suelo. a lo lejos, tan lejos.
Un rato nos quedamos las tres tiradas en el pasto, un poco seco, un poco verde, dejando que el sol nos abrace (de braza ajjajaj) los cercos de las huellas de extranjera.
Volvimos en silencio y el bus nos devolvió a Oaxaca.
Hoy probé el mole amarillo que pica más que el negro, pero lo tenía que probar y mi metabolismo se está acostumbrando a un poquiiiiiiiiiiiiiiito de picante, a comparación que al principio.
A la noche, ibamos a ir al Pochote, al cine del Pochote, pero al final nos quedamos en el hostal, de risa y charla, pasandola bien bien.
Al final terminamos saliendo tarde, fuimos a dos lugares a tomar unas chelas. La divina y La Casa de los Perros, dónde conocí al primer Argentino de México y que bueno hablar en Argentoooooooooo jajajjajajajajj Se llama Herán y está enamorado de Oacaxa, vino por unos días como yo, y consiguió trabajo y se quedó, hace ya como cuatro meses jajajjaja loco loco.
Después como a las cuatro de la mañana nos fuimos a comer unos tacos a Casa Martha, y a dormir.

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