Hice la mochila otra vez para tenerla lista y me encontré con el tico, Eduardo, y nos fuimos a chambear com dice él, a trabajar toooooooodo el día en la plaza de Santo Domingo. Nos hicieron una entrevista unos chicos de una Universidad que estudian leyes, y que están haciendo un trabajo sobre
las subculturas de Chiapas, yo, entré en la de los "hippies" porque creo en la paz y en el amor.
Vendimos poco, hoy no brilla, como dice el tico, pero la pasamos bien y comí una cosa essssssssspectacular, que se llama Elote. Es un choclo, un maiz, embadurnado de mayonesa, con queso por arriba, essssspectacular, de verdad, únase a la lista de adicciones abierta con los patacones Costarricenses.
A la tarde busque nuevo hostal y
encontré por suerte, se llama Uvita, el nombre de la mujer de Leonardo, la pareja dueña de la casa, obvio. Buenisimo y se vé mucho mejor.
A la noche a chambear otra vez, pero al andador turistico. Entre los mismos artesanos, que ya me conocen y me saludan tan lindo, con abrazo o llebandose la mano al pecho en simbolo de sentido, de condimento.
En internet ví a un mago, unos gatunos, una casa que sigo sintiendo propia, allá lejos de todo, pero com todo, cerca.
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