Hoy despedí a una gran persona. Un gran amigo, Edgar.
Dormí todo el viaje, obvio. En el único momento que me desperté la niebla cubria como franjas un extenso paisaje oscurecido por el preludio al amanecer.
En Morelia, por indicaciones llegué a un hostal, el más barato entre los
cercanos, 120 $ la noche, bien. Podrido y barato, baño afuera, la cadena no funciona, sucio y me mintieron que tiene el agua caliente, jooooooooo encima me duche a la nocheeeeeee!!!!! jajajajajajjaj, no desayuno, no internet, no loker, lo bueno era que la habitación era privada, para mi sola, cama de una plaza y media pero el colchón quizás era más duro que el suelo... mmmm debí fijarme ves? jajajajaj
La encorvada señora que atendia está encabronada vaya a saber con qué, lo que si se vé es que no quiere tener un hotel, desconforme con su vida y con estar desconforme.
Me encantó, calles de adoquines, pero de los grandes, con muchas puertas o ventanas con unas rejas hermosas, bien artísticas.
Muchas casas pintadas de colores fuertes, y combinadas azul, amarillo, naranja, violetas. También fui a un mercado lleno de gente, buenísimo, re de esos documentales de viajes.
En el camino, un chico alto, flaquísimo con un gatitito en el morral se me puso a hablar, me contó de un hostal mucho mejor, de mochileros, me dió la dire y me invitó a ver jazz a la noche.
Así que cuando me sacié de caminata me fuí al Hostal Allende, precioso, ooootra cosa, y la habitación 120$! buenísimo! con patiecito pintorezco, desayuno, baño en la habitación compartida con dos literas, de mujeres y buenísima onda.
Ya era tarde, casi de noche, tarde incluso para jazz, y estaba cansadíiiiiiiisima yo, así que a mi espanto de hotel Carrillo, me duché y el agua fria no me vino tan mal eh? despierta... y arreglé toda la mochila para irme al otro hostal bien tempranito.
Ah! mi viejardo me llamó para decirme que hay un quilombo económico en todo el mundo, el mundo... tan cerca me siento, y tan lejos al mismo tiempo.
1 comentario:
Me esperas?
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